¡Obreros!

Estreno

¡Obreros!

de Cristian Pauls

 

LA UTOPÍA ES LA VERDAD DEL MAÑANA

Víctor Hugo

 

Pasado el fulgor del cine militante de los 60 y comienzos de los 70 que le otorgaba un lugar primordial, la clase obrera pareció desvanecerse de la escena cinematográfica. Ya por ese entonces, el retrato de la utopía en marcha había dado paso a individuos más que la clase a la que representaban: personajes más que dogmas, pasiones más que voces de orden, la revuelta pasó a encarnarse en figuras solitarias, inasimilables, refractarias a toda recuperación. Un recorrido sintomático de ese estado de cosas podría imaginarse a partir de Harlan County (1976), de Barbara Kopple, Reprise, la vuelta al trabajo en la fábrica Wonder (1968), de Jacques Willemont, hasta llegar a algunas películas contemporáneas como El hombre sin nombre (2009), de Wang Bing, o Fading (2010), de Olivier Zabat: ahora la voz es la de los parias en los márgenes de nuestra sociedad; las figuras del excluido y del inmigrante han ocupado el lugar de los obreros.

El cine pareció restringirse entonces -con escasas excepciones- al registro de los conflictos y en torno a los cierres de las fabricas/empresas y las luchas que intentan revertir ese orden. Lo que se vuelve manifiesto es una idea ligada, mas bien, al fin de la historia social y política: los trabajadores como náufragos del progreso y la mundialización.

En tanto filmado, el trabajo parece reducirse a la exhibición de las apariencias: duración física, condiciones de trabajo a menudo precarizadas, fuerza desplegada, lo visible de la cadena del trabajo. Paradójicamente, se trate incluso de films militantes, el trabajo sigue considerado como una práctica aislada de otras prácticas sociales, escindida de la verdadera otra vida, la del ocio. Y esto porque la oposición trabajo/ocio es vivida como excluyente, al menos en las sociedades occidentales, y porque el cine debe rechazar entonces todo lo que podría parecerse a un trabajo en el tiempo del no trabajo. Por eso: evitar mostrar lo que se inscribe de negativo en los cuerpos, la usura, la enfermedad, la explotación, el accidente. El trabajo debe ser estetizado para eludir lo peor: si las películas le conceden lugar debe ser siempre circunscripto a una práctica social aislada de las otras. La victoria del capital reside menos en la cantidad de films producidos sobre el trabajo que en el mantenimiento a todo costo de la separación entre vida y trabajo.

Finalmente, lo que quedó casi siempre fuera de cuadro es la cuestión de quienes son hoy esos trabajadores. Como si la extinción de la ilusión revolucionaria hubiera condenado sus vidas cinematográficas, reduciéndolas a una existencia solo dependiente de aquel destino inexorable.

Entonces, ¿de que están hechas hoy sus vidas? ¿En que se han transformado sus sueños y sus imaginarios?

Cristian Pauls

 

 

 

 

¡OBREROS!, Argentina, 2024. 110 minutos.

Producción, Guion, Imagen y Dirección: Cristian Pauls.

Guion de Montaje: Juan Ignacio Fernández Hoppe y Cristian Pauls

Montaje: Luiza Paes, Juan Ignacio Fernández Hoppe y Cristian Pauls

Sonido: Joaquín Rajadel

Coordinadora de Producción: Claudia González Chiappe

Post producción de imagen: Gorky Films (Roberto Zambrino y Gustavo Gorzalczany)

 

 

No Comments

Post A Comment